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Época de superalimentos, kale, quinoa, chia… No hace mucho, bayas de goji… No eres nadie si no conoces las propiedades y beneficios de estos alimentos o mejor dicho, como han puesto de moda superalimentos… Pero nos olvidamos de alimentos de cercanía, que siempre hemos tenido cerca de nosotros, tales como lentejas, judías, garbanzos, etc. ¿Estos son superalimentos? Pues sí, lo son. Nos estamos olvidando de la cuchara, de las legumbres y otros muchos que tenemos cerca. Estamos exportando otras comidas que no son las propias de la dieta mediterránea, esa que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad y una de las más beneficiosas para nosotros. Hoy en 2019, nos estamos alejando de esta dieta y estos alimentos, sustituyéndolos por los que nos indican los gurús de la comida y de las modas. Por este motivo, me gustaría hablaros y contaros los beneficios de los productos cotidianos, de los que tenemos al alcance de la mano en cualquier supermercado.

Por ello hoy, os voy a contar algo sobre mi legumbre favorita, los garbanzos. Y que es lo mejor que os puedo decir de ellos, pues que es una excelente fuente de triptófano… ¿Y eso que es? El triptófano es un aminoácido precursor de la serotonina, neurotransmisor que produce sensación de bienestar y actúa como tranquilizante, mejorando la calidad del sueño y del descanso. La carencia de este elemento produce ansiedad y/o depresión… No, no te asustes, no te pongas a comer garbanzos como un poseído. La ingesta de garbanzos por sí sola no sintetiza la serotonina, el cuerpo además de triptófano, necesita para producir la serotonina, ácidos grasos omega3, magnesio, zinc y vitamina B6…

Para aprovechar mejor esta virtud del garbanzo, los comeremos preferentemente con verduras y cereales integrales y alejaremos todos los productos de origen animal y otros alimentos ricos en proteínas a otras comidas o mejor otro día. Evitaremos especialmente otras legumbres y los frutos secos y cualquier alimento rico en proteínas. Es conveniente consumir los garbanzos con pasta, arroz, pan, carnes o pescados.

No hace mucho el nutricionista Álvaro Vargas publicaba una comparativa muy interesante entre la quínoa y los garbanzos. En ella se ponen en valor los garbanzos frente a la quínoa. Explicando que, por cada cien gramos de producto, los garbanzos tienen 18 gramos de proteínas, frente a los 13 gramos de la quínoa. Los garbanzos tienen 17 gramos de fibra, contra 7 gramos de la quínoa. Respecto al contenido en hierro, los garbanzos tienen 6,7 gramos, mientras que la quínoa tiene una cantidad inferior, 4.6 mg. Las diferencias son significativas también en la cantidad de calcio, 143 mg en el caso de los garbanzos frente a los  85 mg de la quínoa. Y por ultimo en el caso del zinc es muy similar la cantidad que tiene los garbanzos y la quínoa

La diferencia de precio es también significativa: mientras que cien gramos de garbanzos pueden suponer un desembolso de unos 2,50 euros por kilo, frente a la quínoa, 7,50€ que lo triplica. Y ya no solo es el costo económico, si no también el costo ecológico, ya que no es lo mismo consumir producto de cercanía que consumir productos traídos de muy lejos, con la consiguiente huella de CO2 que dejaremos.

Los garbanzos son protagonistas de la cocina tradicional española. Se consumen, fundamentalmente, en cocidos, caldos, potajes y pucheros, potajes y ollas, como el cocido madrileño, maragato, escudella, con callos y el potaje de Cuaresma, tradicional de la Semana Santa

La farinata, un plato italiano, es otra receta muy conocida. Es una torta hecha con harina de garbanzo que se cuece en el horno.

Asimismo hay muchas recetas internacionales con garbanzos. El hummus es uno de los más conocidos de la cocina árabe. Es un puré de garbanzos cocidos con limón, tahíni (pasta de sésamo tostado) y aceite de oliva, que se suele espolvorear con pimentón. En India y Pakistán, se come faláfel, una especie de croqueta de garbanzos.

Dos maneras de tener garbanzos cocidos, si tienes prisa, garbanzo cocido de bote, si no método tradicional.

Debemos ponerlos a remojo durante varias horas, mínimo 8 horas. Los podemos dejar en agua la noche anterior y luego proceder a su uso. Un truquito, una cucharadita de café de bicarbonato en el agua nos ayudara en el proceso.

Cuando pongamos a cocer los garbanzos, pondremos el agua suficiente en la olla. El garbanzo lo añadiremos cuando el agua de la olla este templada, así no se endurecen. Si usamos olla rápida, pueden necesitar unos 20 minutos de cocción a presión. Si se emplea olla normal, pueden requerir hasta dos horas de cocción. Es importante que, de requerir más agua, se añada caliente para no romper el proceso de cocción, esto es muy importante ya que si cortamos la cocción del garbanzo, este se endurecerá.

Y ahora tiempo de recetas… Desde muy sencillas hasta las mas elaboradas, con anchoas, salmón, bonito… Que se te ocurre? Caballa, Haz una ensalada campera y sustituye las patatas por garbanzos… Mil maneras, encuentra la tuya

Ensalada de garbanzos y langostinos

Ingredientes: 

  • 400 gr de garbanzos cocidos
  • 250 gr de langostinos crudos y pelados
  • 200 gr de hojas de rúcula
  • 30 gr de piñones
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • El zumo de 1 limón
  • AOVE, Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Sal, pimienta y comino al gusto

Preparación

Para empezar a hacer la ensalada tendremos dispuestos los garbanzos cocidos, que bien pueden ser de bote, como si los has cocido tu con anterioridad… Truco, si son de bote, blanquealos, es decir pon agua en una olla, hasta que llegue a ebullición, al llegar a este punto agrega los garbanzos escurridos, cuando rompa de nuevo a hervir, cuenta dos minutos y vuelvelos a escurrir, ya no tiene sabor a bote. Y si los has cocido tu mismo, punto para ti.

Seguimos, una de las cosas que mas me gustan es el sabor de los piñones recién tostados. Para ello calentaremos una sartén, a fuego medio bajo, cuando este calentita, añadiremos los piñones, les iremos dando vueltas hasta que estén doraditos, OJO!!! no se os ocurra añadir a la sarten nada de aceite o cualquier otra materia grasa, solo los piñones y a fuego lento.

Cuando terminemos de dorar los piñones, los reservaremos y en la sarten añadiremos un poco de aceite, a continuación el ajo picadito, dejando que se doren levemente, agregando los langostinos, casi al final añadimos un poco de pimentón, apartándolos en este momento del fuego. Reservando esto y utilizando la misma sarten para calentar los garbanzos y que cojan un poquito el sabor de los langostinos

En un bol grande ponemos las hojas de rúcula, los garbanzos, los piñones y los langostinos. En otro recipiente preparamos la vinagreta con el aceite, el limón, sal, comino y pimienta. Condimentamos la ensalada y servimos.

Si queréis probar con el hummus, en mi blog tengo una receta que podéis probar con ella

Y como esta todas las ideas que se te ocurran… Pero los langostinos son mi debilidad, siempre es bueno comerlos una vez a la semana, de cualquier manera, es algo que nunca me cansare de comer

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